Para que la fiscalización tributaria termine rápidamente, dependería del contribuyente

fiscalización tributaria

Los contribuyentes siguen preocupados por los procesos de fiscalización que lleva a cabo la Administración Tributaria.

El Ejecutivo emitió en marzo pasado el Decreto Legislativo N° 981, que estableció que mediante decreto supremo se iban a dar las normas para reglamentar los procesos de fiscalización de la Sunat, el cual fue publicado en junio.
* Desde esa fecha las críticas al mismo no cesan pues si bien se han establecido ciertas precisiones, como fijar un plazo para la fiscalización, que antes no existía, en muchos casos se han normado acciones que en la práctica ya venía realizando la Sunat.
* Por ejemplo, en torno al plazo de fiscalización, Guillermo Ruiz Secada, especialista del Estudio Muñiz, Ramírez, Pérez Taiman & Luna Victoria, afirmó que el reglamento ha establecido el plazo de un año para que la Sunat pueda realizar la fiscalización.
* Sin embargo advierte que el cómputo del año se realiza desde el día en que el contribuyente terminó de entregar el último documento requerido por la Administración y no desde que se entrega la carta de inicio de proceso o de los requerimientos.
* Así, en teoría, lograr que la fiscalización termine rápidamente dependería del contribuyente y su diligencia en entregar toda la documentación requerida a la brevedad.

Problema
Pero el gran problema, según Guillermo Ruiz, es que la información requerida por la Sunat es tal que los contribuyentes no terminan de entregarla dentro de los plazos contenidos en el requerimiento.
* Explicó que los requerimientos solicitados son 14 puntos y básicamente se pide toda la información contable. Antes se podía tener una prórroga de 30 días cuando vencía el primer plazo otorgado por la Sunat.
* Ahora, con el nuevo procedimiento, se ha recortado el derecho de los contribuyentes a pedir prórrogas para la presentación de documentos, pues en la práctica el periodo de prórroga ha quedado a discreción de la Administración Tributaria, lo cual Ruiz Secada considera que es totalmente subjetivo (ver cuadro).

“Si el contribuyente no está de acuerdo tendría que ir en queja al Tribunal Fiscal, pero es difícil que éste contradiga en estos casos a la Administración Tributaria”, subrayó.
Ruiz insistió en que la norma ahora es muy exigente, y de alguna manera está obligando a las empresas a contar con toda la información y que los plazos de prórroga sean un tema excepcional.

“Yo pido 30 días, pero pueden considerar que cuatro días me bastan y no se puede hacer nada”, acotó. Recordó que uno de los mayores problemas es que si la documentación solicitada en un proceso de fiscalización no es entregada dentro de los plazos fijados, posteriormente ya no podrá ser presentada y servir como medio de prueba de que la acotación que establezca la Sunat no sea adecuada, a menos que el contribuyente pague la deuda tributaria.

La estrategia de la Sunat El especialista Guillermo Ruiz Secada recordó que cuando una empresa es fiscalizada hoy en día por la Sunat, la Administración Tributaria ya cuenta con un perfil perfectamente pre establecido del contribuyente.
* Así cuando se realiza la fiscalización la Sunat ya sabe los supuestos reparos.
* Explicó que la Administración Tributaria cuenta con toda la información por segmentos empresariales y sabe qué tipos de deficiencias conceptuales y problemas interpretativos tiene cada sector, por ello los auditores son altamente especializados para cada sector.

“Cuando se fiscaliza al sector minero se puede ver que el mismo equipo fiscaliza a todas las empresas del sector, son verdaderos expertos”, acotó.
—— Fuente: diario Gestión pág.21 ——

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