¿ESTÁ PREPARADO PARA MIGRAR A LA NUBE?

Subir información de la empresa a la nube a través de internet puede reducir los costos de operación de forma significativa

Técnicamente, la nube, que viene del termino en inglés “Cloud Computing”, es el nombre que se le dio al procesamiento y almacenamiento masivo de datos en servidores que alojen la información del usuario. Es decir, en términos concretos, abrir la posibilidad a las personas de archivar sus documentos en internet, para poder acceder a ellos en todo momento y desde cualquier lugar. Lo mejor de todo es que la nube se pensó en un inicio para personas poco expertas en tecnología, pero querían tener acceso a sus datos de forma rápida y sencilla. Por ese motivo, la mayoría de los servicios que hacen uso de esta tecnología son de lo más fácil de usar, como el correo electrónico, al que se accede con solo poner una clave, o los programas para alojar imágenes, que permiten editar las capturas a través de internet, como Picasa, Flickr o Photobucket, en los que es posible trabajar fotos y compartirlas sin necesidad de instalar ningún software en la computadora.

A partir de estos avances tecnológicos, muchas empresas empezaron a analizar la posibilidad de alojar sus datos, así como sus procesos, en modelos de software a los que se podría acceder a través de internet. Sin embargo, a pesar de que esta tendencia lleva ya algunos años en el mercado, para muchos empresarios de América Latina el “migrar” a la nube aún parece un concepto desconocido, a pesar de los beneficios que ofrece, sobre todo en términos de costos y rapidez, sin imaginar que se trata de una tendencia en la que la región es líder. De acuerdo a un estudio de Tata Consultancy Service (TCS), hasta el 2013, el 39% de las grandes compañías de América Latina trabajan con software alojados en la nube, porcentaje que supera ampliamente los indicadores de Asia Pacífico (28%), Estados Unidos (19%) y Europa (12%). En este contexto, queda claro que las empresas han vencido las viejas preocupaciones en torno a la externalización de ciertos servicios y la seguridad de sus datos.

Por el contrario, muchos ejecutivos dejaron de preguntarse si les convenía servirse del “cloud computing” y se lanzaron directamente a identificar cuál de las “nubes” sería la más útil para su estrategia. Según su uso, como explica un artículo de la revista Semana Económica, existen tres tipos de “nubes”: la privada, la pública y la híbrida. La nube privada es una infraestructura dedicada a un único cliente, ya sea que se gestione en el interior de la organización o por terceros. La pública, por el contrario, implica que la información se alberga en un data center de una empresa especializada, como IBM, Cisco, Google, Amazon, Verizon o Dropbox. La nube híbrida es una mezcla entre la pública y la privada, y se utiliza en empresas que manejan información altamente confidencial, como los bancos, pero que consideran que una parte de su información puede estar al alcance de la mano.

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BENEFICIOS DE ESTAR EN LA NUBE

El estudio “Los beneficios estratégicos y económicos de la computación en la nube” realizado por la consultora Computer Economics, revela que las compañías que hacen un uso intensivo del “Cloud Computing” ahorran, en promedio, más del 15% en el gasto de Tecnologías de la Información (TI), tanto si se mide como un porcentaje de los ingresos o en función de cada usuario. El análisis indicó que este ahorro no solo proviene de una reducción en el gasto que se hace normalmente en almacenamiento físico de los servidores para los datos, el mantenimiento del hardware o el pago de licencias por uso de tecnología, sino también en los costos del personal, porque la empresa se concentra en su core business y no en el mantenimiento de una infraestructura tecnológica. Por ejemplo, Netflix, aloja toda su información en una nube de Amazon, desde donde los usuarios toman el servicio sin necesidad de comunicarse con un empleado de la empresa. Este es un caso de análisis en escuelas de negocios.

Pero es importante destacar que, además de estos ahorros, “migrar” a la nube significa optar por un modelo de negocios flexible. En la industria de los Contacts Centers, por ejemplo, esa elasticidad resulta esencial. Frente a situaciones excepcionales que pueden ocasionar un inesperado incremento en el flujo de comunicaciones entre los clientes y la compañía, como el lanzamiento de un nuevo producto o una queja masiva por producto defectuoso, se puede responder con mayor celeridad y eficiencia. Las prestaciones de servicios tipo “pay-per-use” permiten, por ejemplo, extender una determinada aplicación en la nube a cientos de agentes adicionales durante el tiempo que sea necesario. Según un estudio de McKinsey, para el 2020 el 80% de los negocios en Estados Unidos se realizarán dentro de la nube.

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