El Enfoque Moderno del Peritaje en el Perú

El Enfoque Moderno del Peritaje en el Peru

Adquirir la especialidad de peritaje judicial constituye la prueba más exigente en la carrera profesional del contador público en cuanto a tener que incrementar sus conocimientos esta vez en materia legal, vale decir, en lo penal y civil, que permita luego acudir en un auxilio efectivo solicitado por los afectados. El perito contable, para ser tal, y estrictamente en ese orden, éste ha tenido que haber sido un buen contador público desde sus inicios, y luego un buen auditor en la etapa intermedia de su actuación profesional.

La sólida experiencia profesional obtenida durante muchos años de ejercerla constituye garantía, que permitirá luego contribuir a impartir justicia sana en los diferentes especialidades de la pericia. Esta justicia sana debe ir de la mano con el pleno reconocimiento y respeto del Código de Etica Profesional.

De otro lado, para muchos peritos, el resultado de su labor no debe transmitirse a través de un denominado Informe, sino que éste debe ser evacuado mediante un dictamen eficientemente redactado, tal como ocurre con la especialidad de la auditoria. Al igual que el auditor, el perito no debe equivocarse en sus conclusiones, y sus argumentos deben estar ampliamente sustentados, de tal manera que no de lugar a posibles observaciones por parte de los actores que conforman una sala civil o penal. Tal aseveración indudablemente está fundamentada en que el perito debe ser un profesional calificado y competente, bajo responsabilidad del colegio profesional que lo alberga, y quien está en el deber de capacitar permanentemente. Una alternativa viable sería convocar a permanentes seminarios taller que insistan sobre la casuística, sea en el ámbito forense, lavado de activos, juicios por alimentos, cálculo de intereses, quiebra fraudulenta de empresas, ente otros. Vale mencionar que el peritaje forense, término poco adecuado a mi criterio, no es otro que investigar hechos delictivos de magnitud o relevancia.

Actualmente, en nuestro país se viene utilizando el denominado Informe Pericial, el mismo que en muchos casos es manoseado, o no es tomado muy en cuenta por el juzgador para efectos de dictaminar; así mismo, el informe pericial puede ser desestimado y/o reemplazado por uno u otros informes periciales cuando una de las partes en litigio, o el mismo juzgador así lo concienta. Esta actitud le resta seriedad a la labor profesional del perito, lo cual constituye en el fondo una afrenta hacia el reconocimiento de su esfuerzo profesional y que el máximo organismo contable en el país debería preocuparse en resolver.

En los diferentes congresos nacionales y/o convenciones nacionales sobre peritaje siempre se discute sobre si es de denominarse Informe o Dictamen el resultado del trabajo del perito, lo que quiere decir que existe preocupación o malestar de un sector de peritos en cuanto al derecho que meritúe su reconocimiento profesional. Lo cierto es que el perito no tendría por qué preocuparse si es que en adelante se le puede denominar Dictamen al resultado de su trabajo, pues esta labor sólo la deben realizar profesionales muy experimentados, estudiosos, talentosos y hábiles, cuyas diferentes hipótesis les permitan luego llegar a sabias conclusiones y, que finalmente logren crear conciencia, de tal manera que el juzgador que imparte justicia se sienta en condiciones de dictaminar sin mayores inconvenientes.

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